lunes, 23 de julio de 2012

Una de las más inmediatas repercusiones del boom inmobiliario ex­perimentado en España entre 2.000 y 2.007 fue la salida al extranjero de algunas de las principales empresas del sector. Empujadas por factores de diversa índole (especialización acreditada, agotamiento de la demanda interna, escalada de costes en los suelos que se adquirían dentro del terri­torio nacional, adiestrada experiencia en la construcción y comercialización de este tipo de activos, entre otros), y conocedoras de las necesidades de vivienda en determinadas geografías –en concreto, los países del Este de Europa–, los primeros años del siglo fueron testigos de un singular desem­barque de la industria inmobiliaria española en el exterior.

Conjunto residencial - Solano & Catalan

Con la crisis global posterior y el subsiguiente desplome del negocio, gran parte de estas aventuras colonizadoras –en numerosas circunstan­cias, simplemente especulativas– se desvanecieron con brusquedad. Sin embargo a su lado hubo otras intervenciones, enraizadas en las distintas realidades nacionales y diseñadas con profesionalidad que cuajaron con inusitada fuerza, hasta el punto de erigirse como referencias innovadoras, tanto por su positiva respuesta en el mercado interior como por coadyuvar a las políticas de alojamiento que en paralelo emprendían los gobiernos locales. Es el caso de esta promoción que la empresa española Hercesa desarrolla por fases en un popular barrio de Bucarest de alta densidad.

Conjunto residencial - Solano & Catalan

Se trata de una actuación residencial de gran compacidad sobre los terrenos ocupados por una antigua fábrica de pan, pasta y derivados de re­postería. Esta instalación industrial –la planta productiva Titan– que durante la época comunista había constituido la amalgama de un populoso asenta­miento de viviendas sociales, una vez privatizada se trasladó a un emplaza­miento más apropiado para el desarrollo de su actividad, en el ámbito de un nuevo sector industrial situado en las afueras de la capital. Mientras tanto, el nuevo planeamiento recalificaba su suelo para uso residencial y elevaba con notable intensidad edificabilidad y densidad.

Conjunto residencial - Solano & Catalan

Por tanto, el principal cometido, más allá de organizar con raciona­lidad el vacío que había dejado la fábrica, se cifró en cómo reequiparlo, en dotar al conjunto de una alta calidad urbana y evitar que el impacto de una intervención en la que se incrementaban notablemente los parámetros de volumen edificado y número de viviendas dañara el tejido preexistente. Ello nos llevó a dividir el solar en tres grandes manzanas, con una ordenación de bloques paralelos, de manera que las separaciones entre éstos generaran espacios peatonales de paseo, juegos y accesos.

Conjunto residencial - Solano & Catalan

Se diseñó, a su vez, el modelo tipológico de bloque, compuesto por tres cuerpos iguales de planta cuadrada, con los extremos de doce plantas –la altura máxima permitida por las ordenanzas municipales– y el central de seis. Finalmente, en la composición de las fachadas utilizamos como ele­mentos expresivos la diversidad de tratamientos según las distintas orienta­ciones, los tonos cromáticos de los paramentos exteriores, los volúmenes volados de las terrazas, que se alternan en plantas consecutivas, y las tex­turas de los revestimientos.

Arquitectura: Solano & Catalan / Elena Saricu
Ubicación: Bucarest, Rumania
Promotor: Hercesa Inmobiliaria
Constructor: Hercesa / Virom
Fecha de proyecto: 2007
Fecha de construcción: 2008-2010
Fotografías: Andrei Mârgulescu

Conjunto residencial - Solano & Catalan

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